El hombre y la sexualidad

El aparato reproductor masculino

El aparato reproductor masculino está formado básicamente por los testículos, epidídimo, conducto deferente, vesícula seminal, conducto eyaculador y pene. Estos órganos son los encargados de producir los espermios, nutrirlos, protegerlos y transportarlos hasta el cuerpo de la mujer.

El testículo es el órgano productor de los espermios. Cada varón tienen 2 testículos y estos se encuentran en un saco de piel llamado escroto, ubicado debajo del pene.

El escroto protege los testículos pudiendo achicarse ante el frío o el ejercicio y permite que los testículos se mantengan a una temperatura más baja que el resto del cuerpo. Los testículos son similares a los ovarios de la mujer. Son órganos blanquecinos, lisos, que miden alrededor de 4 cm de largo y 2,5 cm de ancho. Producen continuamente millones de espermios que viajan lentamente por el epidídimo y conducto eyaculador. Durante este trayecto los espermios maduran y adquieren movilidad lo que será muy importante en la producción del embarazo.

El epidídimo es un conducto muy enrollado que se encuentra pegado a la cara de atrás del testículo. A medida que los espermios pasan por este conducto, que estirado puede llegar a medir 5 a 6 metros, van madurando y haciéndose móviles hasta entrar al conducto deferente que los transportará hasta el conducto eyaculador, desde donde serán expulsados del cuerpo.

El conducto deferente es un conducto largo que mide alrededor de 45 cm y transporta los espermios desde el escroto hasta el interior del cuerpo, donde se encuentran con la vesícula seminal que produce una sustancia que los nutrirá.

La vesícula seminal es una glándula ubicada por detrás de la vejiga que produce sustancias que nutren y protegen a los espermios. Existen además otras glándulas que ayudan en esta función. Al mezclarse los espermios con esta sustancia se forma el semen. Finalmente el semen se detiene en el conducto eyaculador antes de salir por el pene hacia el cuerpo de la mujer.

El pene forma parte de los genitales externos del hombre. Está formado por tejido eréctil que se distiende por la entrada de la sangre, permitiendo la penetración o entrada del pene en la vagina de la mujer y la eyaculación, es decir la expulsión de semen.

El cuerpo invierte una gran cantidad de tiempo en la formación del óvulo en la mujer y de los espermios en el hombre, sin embargo aún así el embarazo depende de un equilibrio entre ambos

La sexualidad en el hombre

Las zonas sexuales externas de un hombre son el pene y el escroto situado por debajo del pene. Los testículos son la parte más sensible del cuerpo de un hombre. El hecho de que estén fuera del cuerpo es debido a que para la formación del esperma se requieren temperaturas más bajas que las existentes en el interior del abdomen.

En el interior del pene se encuentran los dos cuerpos cavernosos y cuando hay excitación sexual o se tocan se desencadenan impulsos nerviosos que llenan de sangre estos cuerpos cavernosos, lo que hace que el pene se endurezca y se eleve. En el extremo del pene está el glande que es una zona muy sensible para la excitación sexual. Está rodeado del prepucio que es extensible y que puede cubrir totalmente al glande.

En la erección no participa la fuerza muscular sino que tiene que producirse en el cerebro un proceso muy complicado. El orgasmo comienza por así decirlo en la cabeza: los impulsos nerviosos provocados por las sensaciones de placer descienden por la columna vertebral hasta el cóccix transmitiendo a los cuerpos cavernosos del pene la señal para que se llenen de sangre.

Sexualidad responsable y anticoncepción

En la actualidad la mayoría de los hombres y mujeres, ya en la adolescencia, saben que el organismo está preparado para la reproducción y pueden necesitar asesoramiento sobre como enfrentar de la mejor manera una sexualidad responsable.

El enfrentamiento de la sexualidad en forma responsable permite una relación de pareja cómoda y segura, sin tener temor a un embarazo no deseado o a adquirir una enfermedad de transmisión sexual. El consejo de un médico puede ser de gran ayuda en elegir el método que más se adecue a nuestro organismo. Esto permitirá que la pareja se sienta confiada y segura.